Ósmosis inversa
El sistema más completo para agua de consumo. Retiene sales, metales pesados, nitratos, flúor y microplásticos. Se instala bajo el fregadero con grifo auxiliar propio, y las versiones actuales de flujo directo apenas generan rechazo.
Eliminamos contaminantes, sabores y residuos del agua de red para que puedas beber del grifo, dejar de cargar garrafas y reducir el plástico que entra en casa.
El agua que llega a los hogares canarios procede de fuentes muy diversas: galerías, pozos, desaladoras y mezclas entre ellas. Esa variedad explica que la calidad cambie tanto de un municipio a otro e incluso de una urbanización a otra. Hay zonas con agua dura y con sabor salino marcado, otras con alto contenido en flúor de origen volcánico y otras donde el problema es simplemente el sabor a cloro de la red.
El resultado es conocido: muchísimos hogares compran agua embotellada de forma sistemática. Eso supone un gasto mensual constante, peso que cargar y una cantidad notable de plástico de un solo uso, contaminante tanto para el propio agua como para el entorno.
Un equipo de filtración doméstico resuelve el problema en el origen. La inversión se recupera en poco tiempo comparada con lo que cuesta el agua embotellada de una familia, y el agua está disponible en el grifo, sin logística.
El sistema más completo para agua de consumo. Retiene sales, metales pesados, nitratos, flúor y microplásticos. Se instala bajo el fregadero con grifo auxiliar propio, y las versiones actuales de flujo directo apenas generan rechazo.
Filtro de sedimentos y carbón activo en la acometida general de la vivienda. Protege toda la instalación, mejora el agua de la ducha y alarga la vida de electrodomésticos.
Solución intermedia que elimina partículas, bacterias y cloro conservando los minerales del agua. Buena opción cuando la red es de calidad razonable y solo molesta el sabor.
No proponemos nada sin conocer el agua. Analizamos el suministro de tu punto concreto —dureza, conductividad, cloro y parámetros del abastecimiento municipal— y, con eso, recomendamos el equipo que realmente hace falta. En algunos casos basta con un filtro sencillo; en otros conviene combinar filtración de entrada y ósmosis en cocina. Y si el problema principal es la cal, lo que corresponde es un descalcificador, no un filtro.
Los filtros de sedimentos y carbón, entre 6 y 12 meses. La membrana de ósmosis, entre 2 y 4 años según la calidad del agua de entrada y el consumo. Te dejamos el calendario por escrito y podemos encargarnos del mantenimiento.
Reduce el contenido mineral, sí. Los aportes de minerales relevantes provienen sobre todo de la alimentación, pero si te preocupa se puede instalar un post-filtro remineralizador que devuelve calcio y magnesio y mejora el sabor.
Un equipo compacto de ósmosis cabe bajo el fregadero junto al sifón. Los de flujo directo, sin depósito, son aún más pequeños.
Te preparamos un estudio gratuito con producción estimada, ahorro anual, ayudas aplicables y plazo de amortización. Sin coste y sin compromiso.